viernes, 13 de abril de 2018

La lactancia en tandem



El tema de la lactancia era algo que me tenía relativamente preocupada durante el embarazo. Ya sabéis que me dio agitación en las tomas nocturnas hacia la mitad del embarazo y eso provocó el fin del colecho de Habi con mamá (que no el fin del colecho de Habi con Papá). Poco a poco las tomas se fueron espaciando y entre que ya mamaba en seco y que por la noche no necesitaba teta para dormir, a mi me parecía que mi niña se estaba destetando de la mejor manera posible. El destete respetuoso soñado, vaya. 

Llegó un momento que Habi solamente me pedía teta cuando se asustaba. Por lo tanto, todo bien. Y de repente, un buen día (concretamente dos días después del parto)... me volvió a salir leche de las tetas. Y teníais que haber visto la carita de Habi, esos ojitos brillantes, la boca llena de leche, la sorpresa pintada en el rostro pálido:

- Mami. ¡Leche! ^_^.

Y si, amiguitos. La leche volvió, Habi entró de lleno en los dos años y todas juntas estamos viviendo lo que se conoce en el mundo lactante como:

LA TRACA FINAL

miércoles, 28 de marzo de 2018

Post parto. El suelo pélvico



Cuando me enteré de que lo más probable es que pudiera intentar un parto vaginal después de cesárea (PVDC) empecé a informarme sobre las mejores maneras de conseguir mantener un suelo pélvico saludable. 

Ya os digo que esto desde el principio es un error: el suelo pélvico deberíamos cuidarlo desde siempre, especialmente durante el embarazo y, por supuesto, en el parto y postparto pero bueno, de estas cosas me he enterado después y lo tendré en cuenta de cara a si algún día decido tener un tercer retoño (que es una posibilidad que se vuelve cada vez más lejana, snif). 

El caso es que me empezó a preocupar muchísimo la salud de mi parrús. Intentar un parto sin intervenciones, saber pujar y como pujar para que el suelo pélvico no sufriera demasiado, las consecuencias físicas de tener un suelo pélvico desmejorado... Ese tipo de cosas. 

miércoles, 21 de marzo de 2018

Posparto: las primeras semanas



En esta segunda maternidad me han pillado de sorpresa muchas cosas. Como ya sabéis, conseguí tener mi parto vaginal después de cesárea y la verdad es que reconozco que no hay color con la cesárea. Sin embargo, hay cosas de las que no me habían hablado y que me han sorprendido (para mal) después del parto. 

miércoles, 14 de marzo de 2018

Cosas de habichuelas: ¡MAMOOOOOOON!



Si, amiguitos. En el mundo bebotil, los bebés tienen un momento en el que empiezan a aprender a hablar y...¡hablan! Llenándote de orgullo (y satisfacción), haciéndote reír o provocando un glorioso 'Oh, cielos, Tierra, trágame'.

miércoles, 7 de marzo de 2018

Babyblues



En esta segunda maternidad que estoy viviendo las cosas se han desarrollado de una forma muy distinta a como fue con Habi. Ya conté en otros post que me había dado tristeza postparto en esta ocasión y me gustaría reflejar un poco lo vivido que, aunque no ha sido en absoluto agradable, ha sido una realidad de la que se habla cada vez más, pero como de pasada. 

Y es que el babyblues es algo completamente normal que le ocurre entre un 60 y un 80% de madres y que no es más que un desajuste hormonal. O al menos eso dice la teoría.

¡JA!

viernes, 2 de marzo de 2018

La importancia de la tribu

Vuelvo por aquí a saludar y a contaros que no es que esté desaparecida por el caos en el que se ha convertido mi vida con el aterrizaje en la bimaternidad si no porque... ¡he conseguido tribu de mamis en Mordor!

Si, amiguitos. Más de un año después de que esta familia hobbita aterrizara en Mordor, la Hobbita aquí presente ha conseguido encontrar amigas con niños en un radio de acción CERCANO. 

Y es que la clave de la tribu está en la cercanía. De nada me sirve tener unas cuantas amigas si las tengo repartidas por toda la geografía de Madrid (o mi mejor amigo que directamente está en Holanda y me pilla pelín a desmano).

¿Como lo he conseguido? Pues en parte por mi constancia y cabezonería y en parte porque se me alinearon los planetas. ¿Por qué digo esto último?

lunes, 29 de enero de 2018

Aterrizaje accidentado en la bimaternidad

Llevamos 10 días como bipadres en esta casa hobbita de bien y ya hemos tenido nuestros primeros problemas. El principal ha sido de engranaje de la pareja. Por un lado, el Mozo me reconoce que no está acostumbrado a hacer nada de la casa y que aún le cuesta darse cuenta de lo que hay que hacer (¬_¬). Por otro lado, a mi me dio un baile hormonal importante en la primera semana y lo único que me apetecía era arrancarle la cabeza. Así, de buen rollo y sin anestesia (:$).

Lo bueno es que somos una pareja que, otra cosa no, pero hablar hablamos así que ya hemos tomado algunas medidas importantes para no enloquecer en Mordor. Para empezar, hemos cogido a la asistenta dos veces en semana, a ver si así sale el atasco de tareas adelante. También estoy haciendo importantes esfuerzos por relajarme, tomar distancia y no hablarle a gritos aunque ello suponga tardar hora y media en despertarle, que la niña no cene hasta las 23h y que mis tardes pasen entre estertores de hambre y sed porque viandas y bebidas tardan eones en salir por la puerta de la cocina. Por otro, hemos aprovechado para hacer pequeñas reformitas que eran de vital importancia para lograr acoplar el baño a dos bebés.